miércoles, 17 de diciembre de 2014

Vivir, no vivir
 
Cuál es la diferencia, cuando la tristeza, tal vez síntoma de un depresión recorre todo tu cuerpo, desde las uñas de tus pies hasta la punta de tu cabello, cuando quieres estallar en ira porque todo está fuera de control, cuando crees que has cultivado amistades y amor y te das cuenta que has fallado, que has hecho todo mal;  y tratar de componerlo te hace sentir  más solo, comienzo a sentirme como un perdedor cuando no tengo fuerza para golpear más la pared, termino abrazándome en el suelo, aferrándome a que soy lo único que tengo.
Solía pensar que no es dolor la soledad, sino reencuentro contigo mismo, pero últimamente esta se ha vuelto profunda y ya duele, pues me miro en el espejo y me doy cuenta que soy mi peor enemigo; sin duda, soy la causa de este vaso de agua en el que me estoy ahogando.
 
Cada día tengo más lodo por estar en este pantano y cada día pesa más, cada día me cuesta más sonreír pues comienzo a no confiar ni siquiera en mí… Las energías  para cruzarlo y superarlo son cada día más escasas y el negro se ha vuelto mi color favorito pues ya no tolero el gris y para el rojo no valgo mucho.
Constantemente me pregunto, donde están mis energías de siempre, mi ímpetu para mover el mundo, mis extraordinarias ganas de ser, de sentir y de vivir, donde estoy yo, donde esta Erick, si, ese tipo que construía sueños cada día, que era capaz de sentir todos los días felicidad con él mismo, que tenía muchas cosas bellas para compartir; y me pregunto en que momento dejé de confiar en Erick para confiar en los demás, en que momento  me deje envolver por ese sueño por ese sueño de crecer intentando hacer crecer a la gente que me rodea, me doy cuenta que esa sensación de felicidad viendo feliz a mi gente fue solo una anestesia basada en el mágico sueño de contribuir desde mi trinchera para hacer de este un mundo mejor.
Por mucho tiempo he apostado a los valores y al trabajo como la mejor educación, pero en este gris pantano me doy cuenta con mucha tristeza que el egoísmo, la frivolidad, la moda, la tecnología y la cobardía son la mejor herramienta para vivir cada día.
¿Por qué querer que los arboles de este pantano  sientan y piensen como tú, si en realidad lo que desean es hundirse silenciosamente para ser más altos y alcanzar la luz del sol? No lo entiendo; y tampoco entiendo por qué me tiro en el suelo y me abrazo a mí mismo si los lagartos  esperan eso para devorarme.


 
Sin duda tengo que salir de este pantano, solo que no sé cómo, pues aunque pida auxilio, la ayuda no llegara…