miércoles, 7 de octubre de 2015

El azar de la Suerte !!

Hoy, me dirigía a hacer unos trámites de la cooperativa escolar; y charlaba con la maestra  que me apoya en esta  comisión,  le contaba sobre mi trabajo y las circunstancias que me habían puesto al frente de un grupo de escuela primaria y me llamó tanto la atención que me dijo: -Maestro Erick usted tiene un ángel porque todo le sale bien-,  a lo que respondí, -pues maestra, soy afortunado, siempre tengo suerte.

Es algo curioso, aunque la gente seguido suele decirme que soy una persona con suerte, nunca me he puesto a meditar cual es el significado de esa palabra, pues en verdad, sin sonar soberbio, me considero una persona con suerte, sin embargo no conocía el motivo de por qué en general las cosas suelen salir como lo deseo.

Al reflexionar me di cuenta que no es así, que cada vez que he tenido un logro u un resultado favorable, casi siempre existe un tropiezo que lo antecede, de tal manera que he concluido que no soy una persona que tenga suerte, sino que los buenos resultados han sido consecuencia de una gran perseverancia que ha sido alimentada con entusiasmo. Esto creó aún más dudas en mí sobre el tema, así que busqué una forma de fundamentar mi reflexión.

En el diccionario la palabra suerte se describe como un encadenamiento de sucesos considerados fortuitos o casuales, circunstancias favorables o también adversas, y se liga básicamente a azar o a la casualidad, por lo que hasta este punto no puedo considerarme una persona can suerte.

"Nuestra suerte no se halla fuera de nosotros, sino en nosotros mismos y en nuestra voluntad." J. Robert Oppenheimer (Físico estadounidense, conocido como el "padre de la bomba atómica").

Y encontré este artículo de la Psicóloga Silvia Russek, Lic. En Psicología Clínica y Maestra en Terapia de Pareja.

“Cuando hablamos de suerte, nos referimos a la existencia de una serie de hechos o situaciones, afortunados o desafortunados, que se dan debido a la casualidad, al azar o a causas que nosotros desconocemos y que están fuera de nuestro control.

Existen situaciones a nivel existencial, que sólo pueden ser explicadas a través de la suerte, el destino, de la creencia en Dios, el karma, etc.
Situaciones de vida o muerte o en donde la vida de una persona cambia totalmente y realmente no hay ninguna ley física, biológica, psicológica, etc., que explique dicha situación.

Por ejemplo, el caso de algunas personas que se salvaron de morir en el ataque a las torres gemelas el 11 de septiembre.  Personas que todos los días, a la hora del ataque, estaban presentes en alguno de los pisos en donde murió la gente y ese día, por algún motivo, se les hizo tarde y no alcanzaron a llegar.
   
Este tipo de situaciones sólo pueden ser explicadas de acuerdo a las creencias religiosas, existenciales o filosóficas de cada persona.
Sin embargo, a nivel de la vida diaria es diferente.
¿Te has dado cuenta de que las personas que tienen buena suerte, son positivas, alegres, activas y seguras de sí mismas?
¿Y que las personas con mala suerte son negativas, depresivas, constantemente están enojadas o de mal humor y son desconfiadas?
¿Crees que es casualidad?
¿Piensas que son así como resultado de su suerte?
No.
Es al revés.
Su buena o mala suerte es el resultado de su forma de ser.
Después de una gran cantidad de estudios, se ha demostrado que la buena o mala suerte que vivimos en nuestra vida diaria, es el resultado de:
  • Nuestra actitud ante la vida,
  • nuestros pensamientos y
  • nuestras conductas

El problema es que generalmente no estamos conscientes de dichos actos o de dichos pensamientos, por lo que seguimos repitiéndolos y seguimos culpando a la mala suerte.”

La buena suerte.

Los elementos que forman la buena suerte son:
  • Esfuerzo,
  • constancia,
  • creatividad, para buscar nuevos caminos e inventar formas diferentes,
  • flexibilidad, para corregir o cambiar todas las veces que sea necesario,
  • apertura, para ver nuevas posibilidades y diferentes opciones.
  • una actitud relajada, que nos permite percibir las oportunidades,
  • creatividad, para crear nuevas formas y distintos caminos, que fomenten mayores oportunidades
  • esperanza, para confiar en que los sueños pueden ser alcanzados,
  • seguridad personal, que nos permite seguir luchando a pesar de los obstáculos o de los errores,
  • dejarse llevar por la intuición,
  • una actitud positiva, que busca soluciones, no problemas.


La mala suerte

El problema de creer en la suerte, es que cuando lo hacemos, depositamos todo el poder y la capacidad de logro fuera de nosotros, poniéndonos en una situación de impotencia:

"Si me va mal, es porque tengo mala suerte y yo no puedo hacer nada al respecto".

Las personas que tienen este enfoque pesimista y autoderrotista, no se esfuerzan por mejorar y sólo se fijan en los aspectos negativos de cualquier situación y en los errores que cometen, con lo que confirmar su creencia sobre la mala suerte.

La mala suerte está relacionada con algunos hábitos que nos llevan a actuar de manera equivocada y, por lo tanto, a obtener resultados negativos:
  1. Esperar que las cosas sucedan, en lugar de hacer que sucedan.
  2. Ser pesimistas.
  3. Culpar a los demás de nuestros errores.
  4. Con esta actitud:
  5. ·         No aprendemos de nuestros errores, por lo que los volvemos a cometer.
  6. ·         Le damos a los demás el control total de lo que sucede, sintiéndonos impotentes, inseguros y dejando de actuar.
  7. Fabricar excusas.
  8. En lugar de enfocarnos en las soluciones, perdemos el tiempo buscando excusas que justifique nuestro comportamiento y nos den "permiso" de seguir sin hacer nada al respecto.
  9. Actuar impulsivamente sin analizar las consecuencias.
  10. Ser exageradamente autocrítico.
  11. Esta actitud evita que actuemos por temor a equivocarnos.
  12. Ser muy tensos o preocupones.
  13. Las personas que se angustian o tensan con facilidad tienden a ser muy poco observadoras y cuando lo son, sólo se fijan en los aspectos que pueden ser problemáticos.”

Quedé completamente impresionado, pues este artículo de la Psicóloga Silvia Russek cambió mi modo de pensar acerca del tema y me llenó de satisfacción, pues me dí cuenta que la suerte se hace, se construye día a día y sin lugar a dudas, nuestros actos cotidianos  significan el cimiento de nuestro futuro.

- Erick -

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